viernes, 14 de noviembre de 2014

FRASES DE OSCAR WILDE


Oscar Wilde es uno de mis escritores favoritos. Su pensamiento irreverente y revolucionario para la época, expresado de forma irónica a través de sus obras resulta cautivador. Cultivó los géneros como el teatro, la narrativa corta (cuentos), así como su extraordinaria novela “El retrato de Dorian Gray”, nos acercan ha una mirada muy particular del mundo. Wilde nos invita a enfrentarnos al entorno social sin hipocresías, sin máscaras, cueste lo que cueste. Atreverse a ser uno mismo. Aquí algunas de sus frases célebres:

     “A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante”.

     “Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame”.

     “No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo”.

     “Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche”.

     “Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo”.

     “La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse”.


     “La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores”.

martes, 21 de octubre de 2014

EL SENTIDO DE LA VIDA


Encontrar un sentido o significado a la vida, a la existencia es propio de la especie humana. Simons sostiene que la búsqueda del sentido de vida es la interrogante más relevante en la vida de los seres humanos, sin embargo, considero que solo algunas personas se inclinan por cuestionar tanto su propia existencia como la de los demás. Lo planteado no significa que el ser humano en sí mismo no represente la pregunta más importante de nuestra vida. Todo lo contrario. Las tres cuestiones ofrecidas por Simons: ¿de dónde vengo?, ¿para qué estoy aquí? y ¿quién soy?, surgen para intentar llenar la sensación de carencia natural de las personas, y en ocasiones extremas, estas carencias se traducen en un vacío existencial que termina devastando al individuo.
           
            ¿Y por qué no todas las personas incorporan esta pregunta como la más relevante en sus vidas? ¿Acaso el ser humano no es el único capaz de desarrollarse, de convertirse en alguien mejor? A pesar de que la respuesta a la segunda interrogante es afirmativa, no es suficiente para explicar el obstáculo plateado al principio. Desde mi perspectiva, considero que existen algunas condiciones para que un ser humano alcance el nivel de análisis que le permita acceder a los cuestionamientos ofrecidos por Simons.

            En primer lugar, debe alcanzar a cubrir de una manera saludable sus necesidades básicas, como la alimentación, el vestido y la vivienda. De lo contrario, será difícil que destine sus energías a aspectos más elevados y abstractos, aunque la respuesta a ellos, signifique acercarse a la plenitud.

            En segundo lugar, debe tratarse de una persona con una salud psíquica que le permita mantenerse en un estado consciente, donde sea capaz de reconocerse dentro de los parámetros de una identidad y diferenciarse del resto, aceptándolos como otros o ajenos. Una persona víctima de delirios será incapaz de acceder a tales cuestionamientos, puesto que es incapaz de reconocer su propio yo y por lo tanto, de analizarlo. En cambio, un individuo ansioso pero que identifica sus límites yoícos, no solo cuestionará su incomodidad sino que además, sus características personales significaran un motivo adicional para cuestionar su razón de existir en el mundo.

            En tercer lugar, debe tratarse de un individuo con interés por las actividades analíticas. Con respecto a este factor, el contexto social y cultural desempeña un rol crucial. En las últimas décadas, hemos sido testigos de cómo se va imponiendo una cultura de la imagen sobre el análisis, el raciocinio y la deliberación. En lugar de ser estimulados con lecturas y situaciones que requieran el uso de estas funciones superiores, en la actualidad, nos vemos agobiados por estímulos visuales que incluso superan la capacidad neuronal de procesar la información. Un ejemplo de ello, se observa en los filmes modernos donde las secuencias son tan rápidas que resulta imposible para el espectador procesarlas todas. Esta situación resulta muy peligrosa, porque se fomenta en las nuevas generaciones una vida mirando el mundo, en lugar de pensarlo, analizarlo.

            Retomando el tema de las carencias, Simons plantea que nacemos inacabados y que el ser humano termina desarrollándose a lo largo de la vida misma. Es decir, que tenemos que crearnos a nosotros mismos, lo que a su vez, representa todo un desafío en una sociedad que premia lo pragmático y que ha distorsionado el significado del éxito personal. ¿Qué significa tener éxito? ¿Tener más dinero o sentirse bien consigo mismo? La respuesta parece evidente, pero muchas personas actúan sin llegar a discernir el significado de la existencia, recurriendo a lo que el autor llama soluciones fáciles.

            En el aspecto de las carencias, desde mi punto de vista, existe un factor adicional, y consiste en la imposibilidad de arribar a la totalidad de la experiencia debido a las propias limitaciones de la condición de individuo. Si somos varones, jamás comprenderemos lo que piensan y sienten las mujeres, y viceversa. Si nuestra estatura es de un metro setenta, no podremos conocer el significado de medir un metro cincuenta, y así. Podremos intentar acceder a tal comprensión con la empatía, pero en el mejor de los casos significará un intento.

            Por otro lado, Simons plantea la búsqueda de una respuesta al sentido de nuestra vida como una necesidad del ser humano. En lugar de la palabra necesidad, propongo la palabra deseo. Si se revisa el significado de la palabra necesidad, se descubre un claro nexo con aspectos fisiológicos. Por ejemplo: beber es una necesidad, pero tomar jugo o limonada ingresa en el campo del deseo, o como distingue el francés Lacan: el goce. Y la búsqueda por encontrar una respuesta, un sentido a nuestra existencia se acerca más al campo del deseo que a la necesidad. Un individuo desea convertirse en un mejor ser humano, por ejemplo, anhela ser un mejor padre. Es su deseo, no una necesidad. Incluso podríamos afirmar que no lo necesita. Si abandona a su hijo, no le pasará nada. Es más, el abandono es un suceso lamentable que presenciamos a diario en las noticias. El perjudicado será el niño, no el padre. Es cierto que en un futuro, este sujeto desalmado puede llegar a arrepentirse, pero también somos testigos de lo contrario. Es como si el ser humano se estuviera deshumanizando.

            En este ámbito, el autor propone siete aspectos referidos a la interrogante del sentido de vida. Primero, discernir el tipo de vida que nos ha tocado vivir. Segundo, humanizar nuestro mundo. Tercero, regirse por la ética y una escala de valores. Cuarto, forjar un proyecto de vida. Quinto, ser capaces de afrontar las dificultades que tiene nuestra existencia. Sexto, reconocer la trascendencia a través de la creencia en Dios. Y por último, asumir la fe en Dios como la mejor posibilidad de comprenderse a sí mismo y al mundo.

            En este punto surge una interrogante: ¿hasta qué punto el ser humano común está dispuesto a aceptar o incluso siquiera a destinar parte de su vida a desarrollar este proceso? Si bien puede asumirse como una postura pesimista, considero que la satisfacción de las necesidades básicas sigue siendo un obstáculo que interfiere en este desarrollo. El planteo de Simons, además significa entender al hombre desde una perspectiva esperanzadora, un ser humano capaz de evitar la cosificación y la masificación que impone la sociedad. Sin embargo, pienso que se obvia un detalle crucial. La sociedad está compuesta por seres humanos. Un ser que según los datos estadísticos, en el mundo asesina a otro ser humano cada veinte segundos. Según el historiador Hobsbawn, desde 1914 hasta 1990, debido a la violencia intencionada, sin contar la gran guerra, han muerto 187 millones de personas. Un cifra alarmante. Entonces ¿Cuál es el sentido de vida? Por un instante, pareciera que matar a otro ser humano.

            Aquí la comprensión del significado de la palabra libertad adquiere una vital relevancia. Y no solo la libertad que implica asumir la responsabilidad de los actos, sino que además agregaría la palabra decisión. A diario, el mundo nos ofrece muchas invitaciones para estar mal, pero somos nosotros quienes decidimos si las aceptamos o no.


viernes, 3 de octubre de 2014

¿QUIÉN ES EL SER HUMANO?


Quisiera comenzar con una definición de Denegri publicada en su artículo “El asesino desorganizado” Para el autor, el ser humano es un miembro del reino animal, del filum de los cordados, del subfilum de los vertebrados, de la clase de los mamíferos, de la subclase de los euterios, del grupo de los placentarios, del orden de los primates, del suborden de los pitecoides, del infraorden de los catarrinos, de la familia de los hominoides, de la subfamilia de los homínidos, del género homo y de la especie stúpidus. Si bien la definición tiene una base biológica, su conclusión bastante pesimista es capaz de captar la atención del lector. ¿Quién es el ser humano? La única especie que está destruyendo el planeta. Pero también es la especie que nos regala novelas maravillosas como “La insoportable levedad del ser” de Kundera, o actitudes brillantes como la de la madre Teresa de Calcuta. Por otro lado, Lorenz sostenía que el hombre no podía ser la imagen definitiva de Dios. Además, si desde la postura católica Dios es el increado y carece de cuerpo, ¿Cómo podemos estar creados a su imagen y semejanza? De igual modo, las deficiencias humanas no sostienen bajo ningún concepto nuestro origen divino.


Entonces ¿quién es el ser humano? Quizá exista la posibilidad de modificar la interrogante hacia ¿quién soy? Modifica de manera radical la perspectiva. Pero en este caso, las respuestas tampoco resultan convincentes. Podría decir, que soy un varón. No es mi género. Un profesional, no es mi labor. Pienso que el ser humano, representado en cada persona, es un cúmulo de experiencias favorables y adversas, que configuran nuestra imagen. Por lo tanto, yo existo por las experiencias vividas y porque hay otro que me observa. El ser humano, es decir, yo, soy subjetividad pura, pero no en el sentido freudiano, sino en la forma como lo plantea Saramago. Soy mis recuerdos, mi presente y quizá, mi porvenir.

miércoles, 27 de agosto de 2014

FRASES CÉLEBRES DE ESCRITORES FAMOSOS


"La derrota tiene algo de positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo de negativo, jamás es definitiva". 
José Saramago.

"Algunos nacen grandes, otros hacen grandes cosas, y otros se ven aplastados por ellas".
Willian Shakespeare.

"Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir".
Federico García Lorca.

"Hay dos tipos de mujeres, las feas y las que se pintan".
Oscar Wilde.

"La explicación es un error bien vestido".
Julio Cortazar.

"El que no sienta ganas de ser más, llegará a no ser nada".
Miguel de Unamuno.

"Dios existe, pero a veces duerme: sus pesadillas son nuestra existencia".
Ernesto Sábato.

"El primer amor, por amor, el segundo, por despecho, el tercero, por costumbre".
Alejandro Dumas.

viernes, 25 de julio de 2014

ANÁLISIS PSICOLÓGICO DE LOS CUENTOS INFANTILES


La literatura no solo es maravillosa por el arte en sí que es capaz de mostrar, sino porque además, ofrece otras alternativas de desarrollo para la vida del ser humano. En opinión del psicoanalista Bettelheim, la literatura, y en especial los cuentos infantiles, le permiten al niño el acceso a un sentido más profundo, a lo que está lleno de significado para él, tomando en cuenta su etapa de desarrollo. La literatura debe enriquecer la vida del niño, estimular su imaginación, intelecto y ayudarlo a identificar sus emociones, esclarecer sus ansiedades y aspiraciones. Y con esto, guiarlo al reconocimiento de dificultades y sugerir sobre las posibles soluciones a un problema, estimulando también su confianza en sí mismo y en su futuro.

Para que el niño enfrente los problemas de la sociedad, primero requiere aprender a diferenciar sus sentimientos y darles sentido; debe establecer un orden interno y externo de su vida mediante una educación moral que trasmita las ventajas de un comportamiento moral.

Los cuentos de hadas con el tiempo se han ido refinando, llegando a trasmitir sentidos evidentes y ocultos a todos los niveles de personalidad. Así mismo, aportan importantes mensajes al consciente e inconsciente. Estas historias hablan del yo en formación estimulando el desarrollo, mientras libera al inconsciente de sus pulsiones. Ahora, ¿por qué los niños encuentran más satisfacción en los cuentos de hadas que en otras historias infantiles? y ¿por qué estos resultan tan valiosos en la educación de los niños? Los cuentos de hadas ofrecen a la imaginación del niño nuevas dimensiones y lo ayudan a estructurar mejor sus ensueños y canalizar su vida.

Para dominar los problemas psicológicos del crecimiento, el niño necesita entender su yo consciente y enfrentarse a su yo inconsciente. El contenido inconsciente debe acceder a la conciencia hasta cierto punto, para ser elaborado por la imaginación, utilizando algunos impulsos de manera positiva.

Los padres caen en el error de pretender mostrar a sus hijos sólo el lado positivo de la vida, negando así la ambivalencia de la naturaleza humana. Esto genera en un corto tiempo que el niño presente una percepción distorsionada de sí mismo y un conflicto existencial, debido a la  culpa que siente en el momento que empieza a sentir cosas malas.

En su mensaje, los cuentos de hadas presentan la lucha inevitable contra las serias dificultades de la vida, la cual está intrínseca en la existencia humana (muerte, vejez, deseo de la vida eterna, injusticia, etc.), el problema existencial, el entrenamiento ante el conflicto y la victoria ante el enfrentamiento de este. Simplifica las situaciones,  define a los personajes, exhibe la dualidad (bondad – maldad), plantea un problema moral y exige una dura batalla.

La moralidad se refleja en el hecho que el crimen no resuelve ni llega a nada más que en la idea de que lo malo obtiene un castigo; y en la identificación con el héroe bueno y atractivo más que la concepción de que la virtud siempre gana. Se expresan caracteres opuestos para un mejor entendimiento y diferenciación, y esto induce al niño a elegir qué tipo de personaje desea ser de acuerdo a la empatía o antipatía que siente por él. Este punto es crucial, puesto que constituye el modo de proyección del niño y el desarrollo posterior de su personalidad.

Otro punto tratado en los cuentos de hadas, consiste en sugerir que formando una verdadera relación interpersonal, uno puede escapar de la angustia de separación que nos persigue continuamente. Así ayuda en un futuro, a que el niño renuncie a sus deseos infantiles de dependencia y alcance una existencia independiente más satisfactoria.


Por lo tanto, el niño necesita identificarse en cuanto a sus conflictos internos, estado emocional y realidad evolutiva, para poder entenderlos mejor y diferenciarlos en base a patrones que observa de soluciones ya planteadas que guíen la confrontación con respecto a su propio conflicto, logrando expresar su mundo interno.

lunes, 9 de junio de 2014

TOMBUCTÚ: UN MUNDO POR CONOCER



El sismo del día martes 3 de Junio, me sorprendió en el cine. La mayoría de espectadores saltó de su asiento, pero ninguno llegó a abandonar la sala. La tierra pronto se calmó y todos volvieron a sus lugares. En la pantalla la imagen del mar calmado de La Punta contrastaba con la sacudida telúrica. Para algunos, el mar angustia, es sinónimo de temor, para otros significa paz, equilibrio y tranquilidad. Incluso conozco el caso de muchas personas que se encontraron a sí mismas frente al mar. Lo cierto es que el mar esconde innumerables significados así como misterios. En Viaje a Tombuctú, Rossana Díaz contrasta la violencia y desolación de sendero luminoso, presentadas de modo indirecto, con escenas en su mayoría idílicas donde un mar calmo constituye el elemento fundamental de la atmósfera que acompaña la historia. Un bote en apariencia a la deriva con los dos protagonistas vivienda una fantasía amorosa, aparece como la única esperanza ante una sociedad corrupta y sumida en la violencia. Quizá porque de modo preciso es lo que representa la ilusión amorosa, un paréntesis en la vida del ser humano plagada de desilusiones.

            El filme se inicia con la celebración navideña a mediados de la década de los ochenta teniendo como cede a una familia de clase media. En medio de la celebración un apagón se apodera de la ciudad. Resulta llamativo cómo desde los primeros instantes un mensaje de desconsuelo es trasmitido por identificación al espectador. ¿Qué nos obsequia aquel año la navidad? Rossana Díaz lo decide de modo brillante: un apagón. Así, con el trascurrir de la película, recibimos este tipo de mensajes, que no solo trasladan y permiten evocar al espectador adulto aquellos años terribles donde el terrorismo nos atacó a los peruanos sin piedad, sino que además, y quizá lo más relevante, es el hecho de que permite a las generaciones jóvenes conocer aquella parte oscura de nuestra historia como país, un mundo para ellos desconocido, donde la escases de alimentos, la falta de agua y luz, entre otras cosas, eran lo habitual.

            Ante esta terrible situación, donde la escena del bus interprovincial resulta de lejos la más lograda, el amor entre Ana y Lucho surge, lucha, pero está destinado al fracaso, o quizá no, porque el amor siempre está en uno, no en el otro. Viaje a Tombuctú representa el viaje al pasado sin resolver que todos tenemos y que debemos elaborar y conocer, y este filme es una oportunidad para lograrlo.
 
           Para finalizar, quisiera destacar las actuaciones de Élide Brero y Enrique Victoria, quienes nos deslumbran con su experiencia, por otro lado, considero las actuaciones de los niños superan a las niñas. Sin embargo, este detalle no desmerece la película, sino todo lo contrario nos instaura la expectativa. Un filme, un libro, una pintura siempre pueden salir mejor, no cabe duda. Esperaremos ansiosos la próxima obra de Rossana Díaz.

viernes, 16 de mayo de 2014

Abel y Cain de Charles Baudelaire


Raza de Abel, traga y dormita;
Dios te sonríe complacido

Raza de Caín, en el fango
Cae y miserablemente muere.

Raza de Abel, tu sacrificio
¡Le huele bien al Serafín!

Raza de Caín, tu suplicio
¿Tendrá un final alguna vez?

Raza de Abel, mira tus siembras
y tus rebaños prosperar;

Raza de Caín, tus entrañas
Aúllan hambrientas como un can.

Raza de Abel, caldea tu vientre
Junto a la lumbre patriarcal;

Raza de Caín, en tu antro,
Pobre chacal, ¡tiembla de frío!

Raza de Abel, ¡ama y pulula!
Tu oro también produce hijos;

Raza de Caín, corazón ígneo,
Cuídate de esos apetitos.

Raza de Abel, creces y engordas
¡Como chinche en la madera!

Raza de Caín, por los caminos,
Lleva a tu gente temerosa.
                       II
¡Ah, raza de Abel, tu carroña
Abonará el humeante suelo!

Raza de Caín, tu tarea
Todavía no la cumpliste;

Raza de Abel, mira tu oprobio:
¡El chuzo al hierro venció!

Raza de Caín, sube al cielo,
¡Y arroja a Dios sobre la tierra!