lunes, 27 de mayo de 2013

LA TABERNA DE ZOLA



          Leí La taberna de Emilio Zola en una impecable edición de Oveja negra cuando era apenas un adolescente. Confieso que inicié la lectura con temor. Temor a sus más de trecientas páginas. No significa que antes, no hubiera leído libros de mayor extensión. Conversación en La catedral de Vargas Llosa y Moby Dick de Melville, los había devorado con una enorme satisfacción. Me atemorizaba lo desconocido, y Zola, para aquel adolescente que era a finales de los ochenta, era un total desconocido. Ignoro si les sucede a ustedes, en mi caso antes de leer por primera vez a un autor, así se trate de un clásico, solicito opiniones y no de expertos literatos, sino de amigos amantes de la literatura. Hay tanto por leer y tan escaso tiempo, que me niego a desperdiciar el tiempo leyendo un texto que no vale la pena o que no me agrada. Por otro lado, soy consciente que un reconocido autor o una obra maestra pueden no gustarnos, sin que ello signifique mezquinar méritos al autor o a la obra. La taberna se publicó en 1877 y me fascinó. La taberna es la séptima novela del ciclo de Los Rougon-Macquart, y narra la historia de Gervasie, una mujer honrada y trabajadora que después de alcanzar el progreso económico, las circunstancias y su escasa reacción ante las mismas, la lleva a degradarse y perder no solo a su familia, a sus amigos, sino a sí misma. Zola relata la desolación y la desesperanza del pueblo, a través de la identificación con este personaje femenino. Zola buscó en su obra descubrir el trasfondo del hombre en la sociedad. Con respecto de su novela, el autor comentó: “es la primera novela sobre el pueblo que no miente y que huele a pueblo”. Tiene toda la razón. La impotencia que embarga a Gervasie, además de conmovernos, nos acerca a una realidad desconocida para muchos, la realidad del individuo, en este caso una mujer que debe buscar en el entorno social el sustento diario con un mínimo de oportunidades para lograrlo. Las excesivas invitaciones para estar mal que agobian a la protagonista terminan por derrotarla y su injusta derrota nos conmueve. No entendemos su abandono. Sufrimos con ella, incluso resulta imposible dejarla y cuando por fin fallece, una melancólica resignación se apodera de nosotros. Con audaz sagacidad, Zola se introduce en nuestros pensamientos y nos conduce hacia la trágica idea: era lo mejor para ella. Ya no queríamos verla sufrir, quizá porque en el fondo, sufríamos también nosotros.

Hace unos días terminé de leer La bestia humana, y sigo pensando lo mismo. Zola es un autor extraordinario. Sorprende su capacidad de recrear la psicología de las personas, con sus conflictos y vicisitudes desde una perspectiva que bien podría situarse en la actualidad. Su obra no se desgasta, como sucede con algunas novelas clásicas. En el caso de Zola, la vigencia se mantiene porque ofrece al lector lo más profundo del ser humano, su sí mismo. Cada novela del autor francés representa no solo un viaje al naturalismo propio de la época, sino además, ofrece una mirada hacia el interior de uno mismo

lunes, 20 de mayo de 2013

HASTA SIEMPRE, MI QUERIDA KITTY


Estuvimos juntos un poco más de catorce años. La primera vez que te vi apenas medías unos centímetros. Eras una bolita de pelos con unos grandes y adorables ojos marrones llenos de vida. Vida que compartiste conmigo en las buenas y en las malas. Tenías nombre de gata pero eras una linda pekinesa de color caramelo. Fuiste mi mejor amiga. Compartiste mis triunfos, alegraste mis tristezas, nunca me engañaste, nunca jugaste sucio. Eras la compañía ideal. No imaginas como extraño tus correrías y saltos por toda la casa. Subirte a tu ventana preferida y mirar juntos hacia la calle. Irradiabas alegría. Toda la alegría y el entusiasmo que a mí me falta. La familia te llamaba Kitty bebé, porque parecías un cachorro de peluche, por eso me gustaba cargarte, sentir tu ternura. El día que partí de casa de mis padres, te quedaste con ellos. Era lo mejor. En adelante viviría en un departamento solo, adonde apenas llegaría por las noches a dormir. No hubiera sido conveniente que me acompañaras. ¿Qué hubieras hecho encerrada sola todo el día? En casa de mis padres, no solo estaban ellos, sino mi abuela que te adoraba. Toda la familia te amaba, y lo hacían porque eras un miembro más de nuestra pequeña tribu.

Fueron catorce años, y en catorce años ocurren innumerables circunstancias. Sucesos dignos de recordar y otros para olvidar, pero nada de arrepentirse de lo vivido. Eso jamás. Lo aprendí de ti. No es cierto que el hombre, sea un animal superior. La naturaleza es más sabia y su sabiduría se presenta de la forma menos esperada. Además, solo se arrepienten los pusilánimes, los débiles de carácter que no son capaces de afrontar la responsabilidad de sus actos. Considero un deber del ser humano asumir sus logros y sus fracasos, sus aciertos y equivocaciones, porque ello, nos convierte en quienes somos, nos define. No es válido arrepentirse de alguna acción propia. Ya está hecho. Si es posible corregirla, hay que hacerlo, de lo contrario solo queda asumir las consecuencias con hidalguía y seguir adelante. No existe otra alternativa. Y en los catorce años que me acompañaste, fuiste testigo de mis escasos aciertos e incontables errores.  Presenciaste cómo el estudiante se convirtió en profesional y luego, en docente universitario. También fuiste testigo en primera fila de cómo pasé de aspirante a escritor a ser autor de cuatro de mis cinco libros hasta el momento publicados. Tu partida impidió que vieras Te queda un poco de café, aunque escuchaste la mayoría de los cuentos que formaron parte del libro. Era una costumbre para algunos absurda. Leer mis cuentos a mi perro, como si entendiera. Para mí, el entendimiento no pasaba de ser un detalle carente de importancia. Se trataba de ti mi querida pekinesa. Mi mejor amiga durante catorce años. Cómo extraño tu alegría al recibirme, tus ladridos, tus cosquillas, incluso tu mal humor, porque a los amigos se los acepta tal y como son. En aquellos catorce años, perdí más amigos de los que gané. Una irrelevancia, si uno comprende y acepta que la mejor compañía para un aspirante a escritor, es la soledad. Escribir es una actividad solitaria. Si uno vive con una familia hay que atreverse a cerrar la puerta, lo dicen la mayoría de escritores King, Gardner, Vargas Llosa. Además, estabas tú que me acompañaba mientras escribía. Solo me resta una promesa que hacerte, mi querida Kitty. Nunca arrepentirme de nada. Nunca. Te lo prometo.

lunes, 6 de mayo de 2013

MISERY, PSICOSIS Y AMOR DIVÍSTICO


          Misery es una novela que estremece. Su autor Stephen King entregó el manuscrito a la editorial y fue publicado en 1987. De inmediato, se convirtió en un éxito. Tres años más tarde, William Goldman adaptó la novela al cine, y el filme fue muy bien aceptado por la crítica. El protagonista Paul Sheldon, un escritor de mucho éxito, fue interpretado nada menos que por James Caan, y Kathy Bates obtuvo un Oscar por darle vida a Annie, una psicótica asesina. Tanto en la novela como en el filme, el inicio es similar. Paul sufre un terrible accidente mientras viaja por la carretera, del cual sale vivo de milagro, pero con ambas piernas rotas y muy lastimado. Despierta en la casa de Annie Wilkes, una enfermera fanática de Misery, personaje de muchas de las novelas de Paul. Al principio todo parece marchar bien, Annie idolatra a Paul, el amor por el divo se manifiesta en los cuidados y esfuerzos por salvarle la vida, pero poco a poco se va descubriendo una obsesión que se apodera de su admiradora. Primero su irracional impulsividad, sus accesos de mal humor, cada vez más evidentes, hasta llegar a la tortura. Ella trata de retenerlo y lo obliga a escribir una nueva novela donde Misery reviva. Desde aquel momento, queda instaurada una lucha por sobrevivir. Paul intentará doparla, acuchillarla con tal de obtener su libertad, por su parte Annie, lo dejará de hambre, lo obligará a beber agua sucia, lo mutilará (en el filme solo lesionará sus tobillos), asesinará a todo aquel que aparezca por su cas buscando al laureado escritor. El suspenso pasa a convertirse en un elemento crucial de la historia y perdura hasta la escena final, en el restaurante en el filme de Goldman, y en la habitación del hotel en la novela. King nos refleja el amor divístico llevado a la obsesión, llevado a la psicosis extrema, y por tanto, su desestructuración como sentimiento válido. Es factible la identificación con la impotencia de Sheldon, imposibilitado de luchar con todas sus fuerzas al encontrarse herido. Sin embargo, no todo está perdido, King nos señala que siempre existe una esperanza a pesar de lo terrible dela situación, y esta esperanza se ampara en el ingenio, ya que lo único que posee Sheldon, es su habilidad para enfrentarse a un enemigo superior en fuerzas. ¿Triunfará?

lunes, 11 de marzo de 2013

ROL DE LA PAREJA EN EL PADRINO



        El Padrino es uno de mis filmes favoritos. El guión adaptado de la novela de Puzo, una historia que combina la violencia, la ilusión y el dolor. Por otro lado, la maestría de las actuaciones. Basta citar a Marlon Brando en el papel principal, además de un reparto de lujo con actores como James Caan o Al Pacino, el resultado solo podía ser uno. Un filme notable. Me atrevería a decir que es uno de los pocos casos, donde la película iguala o incluso supera a la novela. Es curioso que el mismo Coppola rechazara en un inicio el texto del escritor Puzo, sin imaginar que se convertiría en su mayor éxito. También Marlon Brando fue resistido por la Paramount para el papel de Vito Corleone. Al final de las candentes negociaciones, Coppola salió con su gusto y el célebre y particular actor dio vida al jefe de la mafia.

            Y, ¿el amor? ¿Cuál es su rol en la película? En mi opinión, además del tema de la mafia ligada a la violencia y el dolor correspondiente, el amor juega un papel fundamental en la obra. Recordemos cómo inicia el filme. La boda fastuosa de Connie, la engreída hija de los Corleone, con Carlo un joven apuesto bueno para nada, incapaz de manejar su orgullo herido al no ser tomado en cuenta en los negocios familiares. Su resentimiento marcado desde el inicio, sellará el destino de la pareja. Carlo, un esposo frustrado descargará su ira sobre Connie, quedando instaurada la violencia, hasta el extremo de provocar el asesinato de Sony, el primogénito de Vito, que en un arrebato de violencia golpea a Carlo por maltratar a su hermana. Carlo jura venganza y acepta participar en la planificación de la muerte de su cuñado con una familia rival de los Corleone.

            Durante la fiesta de celebración de la boda ocurren dos sucesos más. La infidelidad de Sony hacia su esposa y la llegada de Michael, el hermano menor acompañado de su novia Kay. En el primer caso, a pesar de las protestas de la esposa engañada, sabe de modo perfecto que no puede triunfar frente a su esposo mafioso y se limita a protestar, pero sin alterar el orden familiar. En el segundo caso, Kay que no pertenece, ni entiende el mundo familiar de los Corleone, muestra toda su curiosidad y no solo pregunta, sino que además cuestiona, quiere respuestas. Anhela la seguridad de que Michael no forma parte de ese mundo donde reina la mafia, pero a la vez, solo escucha un fragmento del discurso, solo presta atención a lo que quiere oír. Utiliza la negación como una forma de convencerse de la ficción donde su novio está libre de toda corrupción, lo que hasta aquel momento parece cierto. Pero ¿acaso los individuos no son producto de su familia? La familia no nos determina, estamos de acuerdo. Sin embargo, en estos casos donde la venganza constituye uno de los arquetipos familiares más relevantes, la participación de Michael se prevé como inevitable.

            El intento de asesinato de Vito Corleone, marca el nuevo destino de Michael. Primero se aleja de Kay sin ofrecerle ninguna explicación e ingresa en una red de venganza, planificando y ejecutando con una maestría tal, que comienzan a esbozarse las bases de su futuro papel como Don. Asesina al turco Solozzo y al jefe de policía McCluskey. Luego, se ve obligado a huir a la isla de Sicilia en el Mediterráneo.

            Aquí surge la figura de Apolonia. La joven de una villa siciliana, de la cual, Michael queda prendado con solo verla. Ni siquiera intercambian palabra. En el enamoramiento no es necesario. Basta el silencio, solo la mirada. Michael incluso arriesga su seguridad revelando su condición de refugiado al padre de la joven. Este, ante el inmenso gesto de confianza, acepta que corteje a su hija. ¿Y Kay? Se dice que un nuevo enamoramiento desplaza al antiguo. Quizá debamos agregar, el más intenso enamoramiento desplaza a todos los anteriores. Y esto, es precisamente lo que representa Apolonia. Todo lo opuesto de Kay. Mientras Kay interroga, Apolonia acepta. La joven siciliana conocedora del mundo de la mafia, sabe con exactitud el rol que debe interpretar la esposa de un mafioso. No es que sea sumisa, ella acepta, palabra mágica en las relaciones de pareja. Apolonia no solo es enamoramiento, es el verdadero amor de Michael. Se casan y son felices, pero esta felicidad no perdura. Está condenada por la tragedia. Primero, llega la noticia del asesinato de Sony, y luego, Apolonia muere ante los ojos de Michael al estallar la bomba en el auto destinada a él. Una vez más, la imposibilidad de establecer un vínculo de pareja duradero parece rondar a los personajes.

            Al retornar a los Estados Unidos, Michael tarda un año en buscar a Kay. Antes, tiene asuntos más importantes que resolver. Se involucra por completo en los negocios de la familia y aprende de Vito, su padre, preparándose para convertirse en su sucesor. Entonces, ¿qué representa Kay para Michael? Michael quiere a Kay sin duda, pero antepone a su familia, además, amaba a Apolonia. Michael pretende una esposa y piensa que Kay es la indicada. Ella al inicio se resiste, luego termina aceptando. Ambos se equivocan porque cada uno ofrece lo el otro no necesita. Michael no quiere preguntas, no entiende que su nueva esposa es muy diferente de la fallecida Apolonia y, Kay necesita respuestas, respuestas imposibles ante lo evidente. Incluso no es suficiente para ella la acusación de Connie a Michael por el asesinato de Carlo como venganza. Aquí, surge la interrogante: ¿cuánto tiempo seguirá negándose a ver que Michael, su esposo es el nuevo Don de la mafia? El triste desenlace de la pareja surge en la imaginación del espectador como si fuera una tragedia griega.
(Fragmento de un artículo que será publicado en un futuro libro de miseláneas).

lunes, 4 de febrero de 2013

UN NUEVO VIAJE POR LA DIVINA COMEDIA Y EL APORTE DE CHIAPPO




        Todos descendemos al infierno alguna vez en nuestra vida. Basta mirar hacia nuestro pasado, y listo, la memoria se encargará de recordarnos aquella amarga experiencia vivida. Gracias a Dios o a la casualidad o a nuestra propia proactividad, en caso de ser ateos, siempre tenemos la posibilidad de retornar al paraíso. Todos somos testigos de cómo un amor perdido destruye al enamorado, lo paraliza hasta transportarlo al infierno del abandono y la soledad; y vemos también, como luego de un tiempo, es rescatado de las penurias que ceden su lugar a la alegría al encontrar un nuevo amor. Podemos decir incluso, que su retorno al cielo, se produce sin pasar por el purgatorio. El purgatorio vendrá después dirán algunos.

¿Por qué ofrecer ejemplos de amor si el tema es otro? Se preguntaran algunos. Así como Dickens, el célebre escritor inglés, confesó haberse enamorado de la Caperucita Roja en su niñez. Difícil no enamorarse de ella, ingenuidad y a la vez, posibilidad de error. Pienso que la mayoría nos hemos enamorado de algún personaje literario en alguna ocasión. Lo mismo le sucedió al doctor Leopoldo Chiappo, no con un personaje, sino con una obra: La divina comedia. Sus estudios al respecto, le abrieron las puertas a la Sociedad Americana de Dante fundada en 1981 en la Universidad de Harvard.

Al doctor Chiappo le fascinaba la Divina Comedia de Dante, pero escribió mayores estudios acerca del infierno. Es suficiente citar el título de uno de sus libros más significativos: “Dante y la psicología del infierno”, para darnos cuenta de ello.

¿Por qué el infierno atrae más que el paraíso? Y no solo me refiero a la obra de Dante, sino a lo acontecido en nuestra vida cotidiana. “Nuestro siglo, es el siglo de la violencia y de la muerte, en todas partes”. Nos anuncia Chiappo en la introducción de su obra. Utiliza estas palabras para sustentar la vigencia de Dante en nuestros días. En su opinión, solo cambian los escenarios y los actores, los argumentos y los temas, pero en esencia la historia humana de dolor y destrucción continua repitiéndose con cada vez menos esperanza. Una compulsión a la repetición freudiana. Sabemos que lo prohibido, a lo cual siempre se liga lo malo, captura el interés, aunque no alcance a convertirse en pauta, de casi cualquier persona. ¿Por qué lo tanático nos congrega con mayor fuerza que lo vital? Un velorio, un sepelio llaman más la atención y congregan más personas que una fiesta. ¿Acaso la destrucción forma parte de nuestra naturaleza? Es cierto que la capacidad de razonamiento nos permite tomar decisiones, y al hacerlo podemos equivocarnos y destruirnos o destruir al otro, pero este no es el caso. Estamos hablando de intencionalidad. Para Chiappo, la Comedia de Dante es un espejo ante el cual, los seres humanos podemos vernos tal y como somos: “unos animales nobles en riesgo de envilecernos”. Somos individuos que pudiendo acceder al paraíso, escogemos en muchas ocasiones el infierno. Sucede que el infierno es más interesante, opinarán algunos.

La Divina comedia comienza presentando al poeta Dante convertido en un personaje, perdido en una selva, alegoría del pecado. Él inicia un trayecto compuesto por tres instancias básicas: el Infierno, el Purgatorio, el Cielo. Cada una de ellas se divide a la vez, en distintos ambientes: círculos, cornisas, cielos.

            En el portal del infierno se encuentra un mensaje que resume su fuerza en la última idea: Oh vosotros, los que entráis, abandonad toda esperanza. Anuncia nihilista, sin duda. De allí en adelante, el camino por el infierno está compuesto por nueve círculos.

            Para acceder al Purgatorio se debe recorrer una instancia llamada Antepurgatorio, compuesta por cornisas y valles. El camino que se recorre en el Purgatorio consta de siete cornisas donde se pugnan penas como la soberbia, la envidia, la ira, la pereza, la avaricia, la gula, la lujuria. Finalmente, se accede al Paraíso terrenal, previo al cielo.

            El Cielo está compuesto por nueve instancias llamadas cielos y el Empíreo, donde se encuentra la Rosa Cándida, sitio de los bienaventurados, los ángeles, la Virgen y Dios.

            Como personaje principal, Dante que, a pesar de estar vivo y ser consciente de ello, transita los diferentes recintos de los muertos. Dante inicia su viaje al encontrarse perdido en el medio del camino de la vida. Esta confusión simbolizada además por el acoso de tres fieras (lujuria, soberbia y avaricia), lo arrojan al portal del infierno donde inicia su recorrido acompañado por Virgilio (símbolo de la razón y sabiduría) y, a partir del cielo, acompañado por Beatriz (símbolo de la fe). La impresión de lo observado y de las sensaciones experimentadas en este viaje por el personaje, son relatados de modo directo o a través, de diálogos. La obra nos muestra vivencias humanas como la confusión, temores, admiración, sorpresa, fastidios, tranquilidad entre otras. Recordemos: cada uno escribe desde sus contenidos, y elige sus preferencias desde los mismos.

            A partir de su lectura, Chiappo nos ofrece un análisis acerca del proceso dinámico de la vida humana, cuyo fin es la liberación, pero desde su contraparte: la infiernización de la vida. Describe el infierno de Dante como un estado de incesante cautiverio de la conciencia, que a medida que se baja de círculo en círculo, se hace cada vez más constrictivo hasta la inmovilidad congelada de los traidores atrapados: Judas, Bruto y Casio, en las mandíbulas del propio Lucifer, el cual aparece con tres rostros a las tres razas conocidas en aquella época. La infiernización es la deshumanización del hombre, la cual se caracteriza por los siguientes rasgos: cerrazón, enclavación, programación, desamor e insignificancia. Dentro de este panorama variado de cada círculo, Chiappo nos explica que los individuos han quedado fijados psíquicamente y capturados en una misma situación: el martirio. Al perder su libertad, desaparece todo proyecto de vida.

            Algunos Dantólogos señalan un aparente error de Dante, con el traidor Casio, referido a su contextura física que no corresponde a la realidad. Chiappo le dedica parte de un capítulo de su obra a este tema. A mi criterio el tema de Casio no representa un problema y mucho menos un error, debido a que La comedia es una obra de ficción, y la literatura define a la ficción como una fantasía que ofrece la opinión del autor. Según este criterio todo escritor tiene absoluta licencia para colocar en sus textos lo que desee. Solo debe tratar de ser verosímil.

            Si en el infierno encontramos la deshumanización del hombre, es en el purgatorio y en el paraíso donde surgen las metáforas de la vida humana en crecimiento. Según Chiappo, el sufrimiento debe ser integrado a la plenitud como una forma más completa y profunda de entender al hombre y la sociedad desde el estudio de La comedia.

sábado, 2 de febrero de 2013

Valoración de la imagen del Perú como nación (Fragmento)

La historia de las naciones está plagada de ambivalencias. Períodos de grandeza vienen seguidos de etapas críticas y viceversa. El Perú no es la excepción. Al próspero período del guano de las islas, le siguió el desastre de la Guerra del Pacífico. Luego de diversos gobiernos dictatoriales, por fin parece haberse establecido una civilizada democracia. ¿Por qué entonces el peruano tiende a centrarse en aquellos aspectos poco favorables del país? Esta imagen contraproducente del país debería cambiar.

Una de las representaciones más significativas del Perú, la ofrece Vargas Llosa en su novela Conversación en La Catedral: ¿Cuándo se jodió el Perú? Interrogante que parece plasmar como una tragedia griega el destino del país. A pesar, que una encuesta de Imasen publicada en el diario La República en Julio del 2012, donde se sostiene que el nivel de autoestima se ha elevado en los peruanos, la actitud de la población hacia el país no cambia. Su percepción desfavorable continúa, porque el nivel de autoestima es un factor individual y la imagen del Perú es un arquetipo compartido y desarrollado a lo largo de la historia. Esta imagen adversa del Perú debe cambiarse de lo contrario el peruano continuará evadiendo el compromiso con el progreso de su nación al no existir el sentimiento de pertenecía al grupo, ingresando en un círculo vicioso donde la mayoría se resigna o termina huyendo, dando como resultado que el Perú que añoramos, donde primen los valores y la honestidad todavía se encuentre lejano.
(.....)
El Perú es una suma de ambivalencias. El Perú es un poema extraordinario de Vallejo y la usura de Esparza Zañartu; es Grau rescatando al enemigo chileno de las aguas y la mediocridad de las autoridades corruptas. Todo ello representa el Perú, no podemos dividirlo, no podemos escindirlo a pesar de nuestro deseo y negar la existencia de sus períodos nefastos. Sin embargo, lo que sí es posible, es combatir la percepción errónea que distorsiona los sucesos de nuestra historia, revalorando a nuestros héroes, dejando de responsabilizar a los conquistadores españoles por nuestras propias falencias y brindándole una real dimensión al aporte de la cultura indígena, y una de las formas de lograrlo, es combatiendo nuestra propia imagen alejada de la excelencia y cercana a las aspiraciones medianas. No es posible cambiar el pasado, pero sí es posible aprender y elaborar los acontecimientos para no incidir en lo negativo, y dirigir nuestra mirada hacia el porvenir. Es el momento de comprender, pero sobre todo de sentir que el Perú ha sido y es un gran país, debemos cambiar la imagen desfavorable de nuestro país, porque solo así, sus habitantes dejarán la apatía y se escandalizarán ante la corrupción, solo así el individuo será capaz de apostar y creer en el progreso por una razón a todas luces válida, el peruano y el Perú se lo merecen.

(El artìculo completo forma parte de futuro libro de temas miselàneos).

miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA CAÍDA DE BATMAN


         ¿Puede una película con un argumento inverosímil, con una historia que no se sustenta por más que se desarrolle en el ámbito de la fantasía gustar y convertirse en un éxito de taquilla? Por supuesto que sí. Es el caso de la segunda parte de Batman, el caballero de la noche del director Nolan. La historia es un bodrio total, pero entretiene, y en estos tiempos, donde el análisis está siendo avasallado por la simple observación, con el entretenimiento basta. Nolan nos presenta un mundo sin reglas donde el héroe, en este caso Batman debe enfrentar a uno de los criminales más representativos en la historia de los comics, el Guasón. Hasta ahí, todo bien, incluso las actuaciones son brillantes, Ledger personifica con maestría a un Guasón sádico y odioso y se lleva las palmas por encima de Bale que caracteriza a un sorprendido Batman, (aunque de modo personal prefiero al Guasón de Nicholson más cercano al comic). Por su parte, Morgan Freeman y Michael Caine confirman que son grandes actores. Eckhart y Oldman también cumplen su parte ¿Qué es lo que falla entonces? Como dije: el argumento. Ni siquiera los actores con su maestría pueden salvarlo.

Ciudad Gótica y la existencia de Batman pertenecen al mundo fantástico. En ello, todos estamos de acuerdo, pero la historia a diferencia de por ejemplo: El hombre araña donde todo es fantasía y por lo tanto, es aceptable la existencia de un hombre de arena, en Batman se mantiene una atmósfera realista dentro de un marco general de tipo fantástico, lo que es perfectamente válido. Esto quiere decir que si la historia pasa a tener un tono realista, puede alguien explicar cómo desde las primeras escenas se ven barbaridades como por ejemplo: el bus escolar donde huye el Guasón del banco, saliendo en el preciso momento que circulan otros buses cargados de niños, incluso brindándole el espacio necesario para que se mimetice con los demás. ¿Acaso otros delincuentes manejaban los demás buses cargados de niños? O en todo caso, ¿el Guasón había contratado a los choferes para que lo ayuden en su fuga? Recuerden el Guasón carece de una organización. El mismo lo dice cuando visita al fiscal de distrito en el hospital. Un hospital rodeado por la policía y el sale muy suelto de huesos con el detonador de la bomba, y lo que es peor, solo camina unos metros y sube a un bus otra vez repleto de niños, ni siquiera para argumentar que la policía se encontraba lejos debido a la evacuación. Y así, podría continuar enumerando una serie de situaciones absurdas propias de una película de quinta categoría y no de un taquillazo de Hollywood. Nunca entendí cómo pudo gustar esta película si los errores saltan a la vista. Disculpen los fanáticos de Batman. Yo también soy un fans de los superhéroes, ellos me acompañaron durante mi niñez y cada vez, que son reactualizados en la pantalla grande acudo presuroso como una forma de añorar mi infancia, por eso lamento la barbaridad que cometieron en este filme.

lunes, 26 de noviembre de 2012

EL PLACER DE LEER


          En la actualidad vivimos en una época de cambios continuos y breves. El que no se adapta perece y corre el riesgo de caer en el olvido. Olvido muchas veces injusto. Y estos cambios, pueden referirse a diversos aspectos tanto trascendentales como irrelevantes para el contexto. Lo sucedido con los libros pertenece como es evidente a lo trascendental. La era virtual puso en riesgo al libro impreso, incluso algunos pensaban que sería el fin de tan preciado (para algunos) elemento. Felizmente, no sucedió, aunque el riesgo todavía está latente, observar un espectáculo tan triste y desolador como una librería vacía o en todo caso con algunos curiosos que se limitaban precisamente a solo curiosear, tuvo como principal origen la crisis económica y no precisamente el ingreso a la era virtual. Todos los amantes de la lectura convencional, respiramos aliviados. Este espectáculo comenzó a cambiar desde hace algunos años. El incremento de las ventas así como promoción de las ferias de libros, son muestra de ello. A pesar de la mejora económica innegable, el adquirir un libro continúa siendo un lujo sobre todo para la mayoría de los estudiantes. Y esta crisis propició con el transcurrir del tiempo el surgimiento de una generación de la fotocopia, y quedó arraigada de tal modo que aún hoy, los jóvenes (como si se tratara de un arquetipo), asumen el costo del libro como inalcanzable y ni siquiera se toman el trabajo de averiguar el precio.

          Por otro lado, el libro serio y clásico está perdiendo la batalla contra el libro light. ¿Cuántos han leído al norteamericano Steinbeck (por si acaso premio nobel de literatura) o al inglés Maugham? ¿Cuántos los conocen siquiera? En cambio, el libro de una conocida conductora de televisión que solo se dedica a esparcir estiércol sobre el resto de personas, lo conoce la mayoría, y es que no es necesario leerlo, basta con saber de su existencia para demostrar nuestra falencias en el ámbito de la cultura. Desde este espacio invitamos a todos a leer, porque leer es una de las actividades más placenteras que existen en la vida de un ser humano. Lean estimados jóvenes, aunque sea fotocopias, aunque sea impresiones bajadas de internet, lean antes que el arribo de la edad los obligue a usar anteojos y se pierdan la maravillosa de experiencia de adentrarse en la ficción o de adquirir el extraordinario conocimiento que encierran las páginas de un buen libro.